Emprendimiento social

  1. Nicolás Martínez, Catalina
Dirigida por:
  1. Alicia Rubio Bañón Directora
  2. Prudencio José Riquelme Perea Director

Universidad de defensa: Universidad de Murcia

Fecha de defensa: 26 de junio de 2014

Tribunal:
  1. Juan Monreal Martínez Presidente/a
  2. Antonio Aragón Sánchez Secretario
  3. Juan Patricio Castro Valdivia Vocal
  4. Domingo García Pérez de Lema Vocal
  5. José María Gómez Gras Vocal
Departamento:
  1. Organización de Empresas y Finanzas

Tipo: Tesis

Resumen

Durante las dos últimas décadas, el emprendimiento social se ha convertido en un fenómeno relevante, ya que soluciona cuestiones sociales críticas que los gobiernos han desatendido o no han sido capaces de resolver. De hecho, este tipo de iniciativa empresarial ha llegado a ser considerada como un mecanismo necesario para ayudar en las zonas consideradas no rentables por el sector privado. En los últimos quince años ha aumentado el interés y la atención por el emprendimiento social. Esto puede deberse al reconocimiento de la importante contribución de este tipo de empresas a la sociedad. Las empresas sociales han nacido para luchar contra la exclusión social, la revitalización de zonas desfavorecidas, dar trabajo a los desempleados y, en general, ofrecer productos y servicios innovadores para solucionar problemas sociales desatendidos por los sectores público y privado. El emprendimiento social, como ámbito científico, ha atraído recientemente el interés de los investigadores. Sin embargo, los estudios se han centraron principalmente en delimitar su concepto, de ahí que se afirme que si se desea avanzar en su conocimiento se debe cambiar el enfoque de investigación llevado a cabo hasta ahora, incorporando las ideas de las teorías y enfoques sobre emprendimiento ya existentes. Por lo tanto, para que se legitime el emprendimiento social, en cierta medida, la investigación en esta área debe replicar la evolución teórica y empírica del emprendimiento, aplicando estos conocimientos al caso concreto del emprendimiento social. Siguiendo esta recomendación, este estudio se basa en las premisas básicas del emprendimiento. En primer lugar, se considera que los emprendedores poseen características concretas que hacen que se incremente la probabilidad de crear una empresa. En segundo lugar, también se afirma que el emprendimiento está condicionado por las instituciones específicas de cada país, de ahí los diferentes niveles de emprendimiento entre países. En particular, para estudiar la influencia del perfil del emprendedor, se han analizado, por un lado, variables objetivas como son el nivel educativo, la edad y género y, por otro lado, variables relacionadas con la percepción del individuo, como es el caso de la socialización, autoeficacia percibida, miedo al fracaso y estado de alerta ante oportunidades no explotadas. Estas últimas están relacionadas con las percepciones y las creencias de la persona, pero no necesariamente reflejan circunstancias objetivas, aunque sí ayudan a entender por qué algunos individuos son más propensos que otros a convertirse en emprendedores. Por otra parte, con el fin de analizar la influencia del entorno, se estudia el perfil institucional del país a través de cuatro dimensiones que explican cómo las políticas y los programas gubernamentales, la cultura, el mercado y los valores de dicho país afectan al emprendimiento social. Para aumentar la importancia de este estudio, además, se ha analizado la variación de la actividad empresarial comercial y social (TEA y SEA) entre países y las razones que pueden explicar dichas diferencias. Aunque el emprendimiento está revitalizando algunas economías y ha facilitado el crecimiento económico en muchas otras, la literatura aún es muy limitada a la hora de explicar por qué las tasas de emprendimiento varían entre países y por qué las nuevas empresas pueden ser más exitosas en un país que en otro. Por último, la literatura señala que la mayoría de las investigaciones sobre el emprendedor social son cualitativas. Principalmente, predominan las revisiones teóricas y el estudio de casos, que analiza historias de emprendedores sociales. Este tipo de estudios limita el alcance y la generalización de sus resultados, por lo que es necesario realizar investigaciones cuantitativas con grandes muestras. Aunque la investigación sobre emprendimiento social es escasa, la falta de estudios empíricos ha puesto aún más límites a la hora de comprender este tipo de emprendimiento. Dada la escasez de estudios empíricos rigurosos, este trabajo se ha realizado con metodología cuantitativa, utilizando una muestra representativa de población adulta obtenida de la base de datos del proyecto Global Entrepreneurship Monitor del año 2009 (GEM). El GEM es calificado por multitud de autores como el proyecto de estudio sobre emprendimiento con la mejor base de datos a nivel mundial, de hecho sus datos han sido citados en los principales medios de comunicación y, también, utilizados en investigaciones publicadas en las principales revistas académicas. Los resultados obtenidos en este trabajo llevan a afirmar que los emprendedores comerciales suelen ser hombres jóvenes, con alto nivel de educación, que por lo general han conocido a otros emprendedores, que perciben oportunidades de negocio, que se sienten capaces de iniciar un negocio y que tienen bajo nivel de miedo al fracaso. El perfil del emprendedor social en los países desarrollados es similar a este. Sin embargo, conforme disminuye el nivel de desarrollo solo se puede afirmar que es un individuo con ejemplos de emprendedores en su vida y que siente capaz de crear una empresa, no influyéndole ni el género, la edad, el nivel de estudios ni la percepción de oportunidades. Por otro lado, se confirma que las variables institucionales condicionan de forma similar a ambos emprendimientos. No obstante, es necesario matizar que la fuerza de la relación entre las variables introducidas en el modelo y las tasas de emprendimiento es más fuerte en el caso del emprendedor comercial. Durante las dos últimas décadas, el emprendimiento social se ha convertido en un fenómeno relevante, ya que soluciona cuestiones sociales críticas que los gobiernos han desatendido o no han sido capaces de resolver. De hecho, este tipo de iniciativa empresarial ha llegado a ser considerada como un mecanismo necesario para ayudar en las zonas consideradas no rentables por el sector privado. En los últimos quince años ha aumentado el interés y la atención por el emprendimiento social. Esto puede deberse al reconocimiento de la importante contribución de este tipo de empresas a la sociedad. Las empresas sociales han nacido para luchar contra la exclusión social, la revitalización de zonas desfavorecidas, dar trabajo a los desempleados y, en general, ofrecer productos y servicios innovadores para solucionar problemas sociales desatendidos por los sectores público y privado. El emprendimiento social, como ámbito científico, ha atraído recientemente el interés de los investigadores. Sin embargo, los estudios se han centraron principalmente en delimitar su concepto, de ahí que se afirme que si se desea avanzar en su conocimiento se debe cambiar el enfoque de investigación llevado a cabo hasta ahora, incorporando las ideas de las teorías y enfoques sobre emprendimiento ya existentes. Por lo tanto, para que se legitime el emprendimiento social, en cierta medida, la investigación en esta área debe replicar la evolución teórica y empírica del emprendimiento, aplicando estos conocimientos al caso concreto del emprendimiento social. Siguiendo esta recomendación, este estudio se basa en las premisas básicas del emprendimiento. En primer lugar, se considera que los emprendedores poseen características concretas que hacen que se incremente la probabilidad de crear una empresa. En segundo lugar, también se afirma que el emprendimiento está condicionado por las instituciones específicas de cada país, de ahí los diferentes niveles de emprendimiento entre países. En particular, para estudiar la influencia del perfil del emprendedor, se han analizado, por un lado, variables objetivas como son el nivel educativo, la edad y género y, por otro lado, variables relacionadas con la percepción del individuo, como es el caso de la socialización, autoeficacia percibida, miedo al fracaso y estado de alerta ante oportunidades no explotadas. Estas últimas están relacionadas con las percepciones y las creencias de la persona, pero no necesariamente reflejan circunstancias objetivas, aunque sí ayudan a entender por qué algunos individuos son más propensos que otros a convertirse en emprendedores. Por otra parte, con el fin de analizar la influencia del entorno, se estudia el perfil institucional del país a través de cuatro dimensiones que explican cómo las políticas y los programas gubernamentales, la cultura, el mercado y los valores de dicho país afectan al emprendimiento social. Para aumentar la importancia de este estudio, además, se ha analizado la variación de la actividad empresarial comercial y social (TEA y SEA) entre países y las razones que pueden explicar dichas diferencias. Aunque el emprendimiento está revitalizando algunas economías y ha facilitado el crecimiento económico en muchas otras, la literatura aún es muy limitada a la hora de explicar por qué las tasas de emprendimiento varían entre países y por qué las nuevas empresas pueden ser más exitosas en un país que en otro. Por último, la literatura señala que la mayoría de las investigaciones sobre el emprendedor social son cualitativas. Principalmente, predominan las revisiones teóricas y el estudio de casos, que analiza historias de emprendedores sociales. Este tipo de estudios limita el alcance y la generalización de sus resultados, por lo que es necesario realizar investigaciones cuantitativas con grandes muestras. Aunque la investigación sobre emprendimiento social es escasa, la falta de estudios empíricos ha puesto aún más límites a la hora de comprender este tipo de emprendimiento. Dada la escasez de estudios empíricos rigurosos, este trabajo se ha realizado con metodología cuantitativa, utilizando una muestra representativa de población adulta obtenida de la base de datos del proyecto Global Entrepreneurship Monitor del año 2009 (GEM). El GEM es calificado por multitud de autores como el proyecto de estudio sobre emprendimiento con la mejor base de datos a nivel mundial, de hecho sus datos han sido citados en los principales medios de comunicación y, también, utilizados en investigaciones publicadas en las principales revistas académicas. Los resultados obtenidos en este trabajo llevan a afirmar que los emprendedores comerciales suelen ser hombres jóvenes, con alto nivel de educación, que por lo general han conocido a otros emprendedores, que perciben oportunidades de negocio, que se sienten capaces de iniciar un negocio y que tienen bajo nivel de miedo al fracaso. El perfil del emprendedor social en los países desarrollados es similar a este. Sin embargo, conforme disminuye el nivel de desarrollo solo se puede afirmar que es un individuo con ejemplos de emprendedores en su vida y que siente capaz de crear una empresa, no influyéndole ni el género, la edad, el nivel de estudios ni la percepción de oportunidades. Por otro lado, se confirma que las variables institucionales condicionan de forma similar a ambos emprendimientos. No obstante, es necesario matizar que la fuerza de la relación entre las variables introducidas en el modelo y las tasas de emprendimiento es más fuerte en el caso del emprendedor comercial.